Ergonomía industrial
Bien sentado se trabaja mejor


Requisitos
Procesos de trabajo especiales
Concentración, motricidad fina, actividades que requieren fuerza, movimientos de barrido… Las tareas en fábricas y talleres son tan variadas como los diversos sectores a los que se dedican, desde la automoción hasta la ingeniería mecánica o la producción textil.
Bimos tiene décadas de experiencia con estos procesos de trabajo, lo cual se traduce en sillas con una ergonomía optimizada, que se han desarrollado en estrecha colaboración con especialistas en medicina del trabajo y expertos del sector.
Estaremos encantados de asesorarle sobre los requisitos especiales que debe cumplir una silla de trabajo en la producción.
Oportunidades
La ergonomía al servicio de los empleados
Una silla ergonómica aumenta la productividad
Al usar sillas de trabajo ergonómicas en puestos de producción, se alivia la carga del cuerpo y los empleados pueden concentrar toda su energía en las tareas que tienen entre manos.
Además, las sillas ergonómicas acompañan los movimientos con los ajustes adecuados. El esfuerzo se reduce drásticamente y los empleados rinden más en menos tiempo; no se cansan tan rápido, trabajan más concentrados y cometen menos fallos.
Las sillas ergonómicas aumentan el bienestar y la motivación
Las sillas ergonómicas son asientos cómodos que soportan y sujetan el cuerpo de forma óptima a la vez que fomentan la relajación, lo cual es especialmente importante en trabajos en los que hay que hacer los mismos movimientos y adoptar posturas complejas durante horas y horas. Una buena silla de trabajo ayuda a evitar las posturas forzadas.
Por tanto, en los entornos de producción, es importante ofrecer a los empleados la mayor comodidad posible con un asiento ergonómico. Porque si te encuentras bien físicamente, estás más motivado para trabajar.
Efectos sobre el cuerpo
Es posible fomentar la salud
Sentarse en una postura ergonómica favorece la salud. Si te sientas mal, necesitas más energía para los movimientos, los músculos se cansan y se agarrotan, empiezan a dolerte el cuello y la espalda y aparecen las posturas forzadas. La tensión continua puede dañar los discos intervertebrales, que se vuelven un punto débil con el paso del tiempo.
La postura incorrecta de las piernas o el torso también puede causar molestias. Además, los trastornos digestivos o una circulación sanguínea alterada provocan signos prematuros de fatiga. Si la silla no proporciona un buen apoyo, adoptamos posturas compensatorias que cuestan mucha energía y, a su vez, conducen a posturas forzadas. Las sillas inadecuadas no solo reducen la eficacia en el trabajo, sino que también aumentan el absentismo laboral.

Sillas Bimos con la ergonomía perfecta
Asesoramient y contacto
Estaremos encantados de asesorarte de forma personalizada



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